Israel celebra el centenario de una de sus banderas: el ‘kibutz’

19/Oct/2010

Israel celebra el centenario de una de sus banderas: el ‘kibutz’

Israel celebra el centenario de una de sus banderas: el ‘kibutz’
Por Sal Emergui (El Mundo) para Guysen International News
Domingo 17 octubre 2010
El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, se ha llevado hoy a su Gobierno de excursión y homenaje. La reunión semanal del Ejecutivo se ha celebrado en el viejo patio del primer ‘kibutz’, Degania, creado en octubre de 1910, cerca del Lago Tiberiades. De esta forma, el Gobierno conmemora el centenario de estas famosas comunidades agrícolas de inspiración socialista y sionista, fundamentales en la creación, historia e identidad de Israel.
Al margen de afirmar que «el Líbano se está convirtiendo con rápidez en una sucursal más de Irán» -a raíz de la reciente visita del presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad, a ese país- Netanyahu ha afirmado que «Israel debe mucho a los pioneros del ‘kibutz’, personas de pensamiento y acción que madrugaban para trabajar sus tierras y defenderlas».
Desde que Degania fuera creado por judíos procedentes de la Europa del Este hace 100 años, millones de personas (israelíes y extranjeros) han vivido la experiencia de un ‘Kibutz’.
Jóvenes llegados de todos los rincones del mundo tenían el objetivo de conocer de cerca la comuna israelí (sin diferencias de sueldos o condiciones) y de paso, recolectar naranjas o cuidar vacas. Entre ellos, por ejemplo, Bob Dylan, Jerry Seinfeld o Leonard Cohen.
Los jóvenes de Degania recuerdan que sus abuelos no olvidan la visita de un ilustre científico llamado Albert Einstein. O que el segundo niño nacido en ese ‘Kibutz’ fue Moshe Dayan, posteriormente general y ministo de Defensa. Sus padres le llamaron así en homenaje al primer miembro del ‘Kibutz’, Moshe Barsky, muerto en un ataque árabe en las puertas de Degania. El ‘kibutz’ se instaló en tierras compradas a una aldea beduina.
Hace muchas décadas y tras estudiar en la escuela secundaria agrícola de Ben Shemen, un ambicioso y desconocido Simon Peres se convirtió en uno de los fundadores del ‘kibutz’ Alumot.
En calidad de presidente de Israel, Peres homenajeó hace unas semanas a los ‘kibutzim’ ante la asamblea general de Naciones Unidas en Nueva York: «En mi juventud fui miembro de un ‘kibutz’ cultivando una tierra pobre. «Había carne sólo una vez a la semana, pero no siempre», recuerda Simon Peres.
«Tenía, como todos los miembros, dos camisas y dos pares de pantalones. Había un tercer par de pantalones: hechos de franela, reservados sólo para novios. Tuve la suerte de vestirlos durante dos días completos durante mi boda. El plato principal, en el ‘kibutz’, era la berenjena. Había carne sólo una vez a la semana, pero no todas las semanas. No existía dinero privado y había muy poco dinero colectivo», recuerda el veterano político.
Los ‘kibutzim’ (plural de ‘kibutz’ en hebreo) han vivido una enorme transformación. De una idea rebelde al capitalismo, basada en la vida comunal y nada especulativa se ha pasado a un filtreo obligado con los nuevos tiempos.
La crisis económica de los 80 oficializó la revolución. Era cambiar o desaparecer. Por ejemplo, permitiendo la propiedad privada como un vehículo o una lavadora. Tener un coche particular en el ‘kibutz’ era visto antes como un pecado para una comunidad básicamente muy laica.
El propio Peres no hubiera imaginado cuando estaba en Alumot que hoy más de 20 ‘kibutzim’ están registrados en las Bolsas de Londres, Nueva York y Tel Aviv con ventas anuales por valor de 7.000 millones de euros. El ‘kibutz’ -con todos sus adelantos en agricultura, tecnología y energías alternativas- supone un 10% de la producción industrial israelí.
Su símbolo, Degania, votó hace tres años a favor de una privatización parcial. La idea de compartirlo todo parece hoy lejana. De hecho, de los 270 ‘kibutzim’ de Israel, sólo 80 se consideran aún compartidos o «colectivos».
El resto ha adoptado diversos modelos que combinan la idea original de granja comunitaria con las nuevas dinámicas y ambiciones. Muchos se han salvado de la quiebra gracias al turismo.
Zeev Shor, secretario general del llamado movimiento ‘kibutziano’, afirma: «Hoy en día y tras superar varias crisis, el ‘kibutz’ es una sólida columna social y económica que atrae a cada vez más jóvenes que buscan una alternativa solidaria».
Recuerda que pese a todos los cambios, el ‘kibutz’ «aún representa una idea válida y muchos campos como la educación o salud se dirijen de forma igualitaria y colectiva». A nivel político, este movimiento se ha identificado con la izquierda y, en concreto, con el partido laborista.
De los 270 ‘kibutzim’, 123 se establecieron antes de la creación de Israel en el año 1948. El 75% de ellos se encuentran en el desierto del Neguev (sur) y en la Galilea (norte).
En 190 ‘kibutzim’ hay salarios diferenciales entre sus miembros. Aunque el dato que más satisface a sus dirigentes es que en los últimos tres años, se han registrado 3.000 nuevos miembros. Su llegada es mucho más importante para el futuro del ‘kibutz’ como forma de vida que la puntual visita hoy de la treintena de ministros.